POR: Ana Carolina Rodríguez Colamarco.
Bogotá no pasa por su mejor
momento, pues mientras enfrenta una crisis económica que aqueja a todo el país,
también tiene que cargar con una lucha de poderes políticos, donde a la final
solo saldrá perjudicada nuestra ciudad.
Si bien es cierto, todo gobierno
tiene sus pros y sus contras, y aunque muchos están a favor, muchos también se
encuentran en contra del gobierno de Gustavo Petro, un gobierno que ha sido
polémico para bien o para mal desde un principio.
¿Pero que lleva a un porcentaje
de la población capitalina a estar en contra?, la respuesta está dada por varios factores, el principal de ellos es el alto costo de vida
que no es compensado con la calidad de esta. Y si Bogotá se ha convertido en
una ciudad costosa, pero ¿será culpa del actual gobierno? ó ¿será la suma de
los errores que se han cometido en administraciones anteriores?
Si bien es cierto, el alto costo, ha afectado
a muchas empresas, que han tomado como medida llevar sus fábricas a los pueblos
aledaños donde los costos son más bajos, afectando nuestra ciudad y sumiéndola
en una desindustrialización que cada vez toma mas y mas fuerza, quizás no es
culpa del gobierno actual, pero a mi parecer, si es responsabilidad de este
gobierno tomar medidas para frenar algo que es perjudicial no solo para Bogotá,
también para el país.
Otro de los argumentos de la
“oposición” es que no se está ejecutando el 100% del presupuesto anual, lo que
por un lado podría ser un desperdicio de los recursos, por otro se podría decir
que se usa lo que se necesita, pero esto hace que surja una duda, ¿hasta
donde van las necesidades de la población capitalina?, en este caso, si solo se
ejecuto el 61% del presupuesto del año pasado, ¿en que se dejo de gastar el 39%
restante? ¿Quiénes se dejaron de beneficiar con estos recursos? Si, pudo haber
sido un ahorro y no se gasto en cosas innecesarias, pero también fue quizás una
oportunidad de mejorar la calidad de vida de muchas personas, o la oportunidad
de hacer de Bogotá una ciudad mucho más competitiva.
Según palabras de Miguel Gomez Martinez, en su
intervención en el foro, “no es solo hablar de ideas, es ejecutar, es resolver
problemas”; frase que me hace cuestionar
si, ¿una revocatoria sería la solución al problema? ¿O más bien seria un
panorama peor para Bogotá, donde a la
final el tiempo que queda de gobierno se vería sumido en una nueva
administración que busque sus propios objetivos dejando de lado lo poco que se
ha hecho?
Quizás son muchas las razones por
las cuales se quiere llegar a una revocatoria, pero lo que no se entiende es
porque lo único que nos venden son los aspectos negativos de este gobierno, y
nunca se da a conocer aunque sea un aspecto positivo. En cierta forma me parece
que se trata de una lucha de intereses, donde aquellos que siempre han tenido
el poder, se ven afectados por un
gobierno que de cierta forma ha demostrado ser social.
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